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Sin energía no hay resultados
El uso intensivo y eficaz de la energía es una de
las claves del éxito de Finlandia, especialmente cuando
los recursos energéticos propios son escasos, la economía
crece, los principales sectores industriales emplean energía
intensivamente y una buena parte de la misma es importada.
Finlandia no tiene margen para derrochar energía.
Una versátil tecnología
energética
Finlandia puede enorgullecerse de su uso eficiente y económico
de la energía y también de la diversidad de
sus fuentes. La Finlandia industrial siempre ha aprovechado
diversas formas de energía, haciendo un uso racional
de la madera local, los subproductos de las industrias forestales,
los combustibles biológicos, la turba y los recursos
hídricos. También las cuatro centrales nucleares
del país se encuentran entre las más eficientes
del mundo, y en las últimas décadas ha aparecido
la energía eólica. Las fuentes importadas durante
años han sido el petróleo, el carbón
y la electricidad de los países vecinos. La importación
de gas natural seguirá creciendo, especialmente si
con él se puede sustituir la combustión de carbón
mineral, que es más contaminante.
Las proyecciones auguran un fuerte crecimiento económico
de largo plazo, lo que incrementará el consumo de energía,
aunque no al ritmo de las décadas pasadas. También
el cumplimiento del protocolo de Kioto sobre cambio climático
significará la reducción de emisiones de gases
de efecto invernadero. Finlandia se ha comprometido con la
meta de alcanzar en promedio para el período 2008-2012
el valor de emisiones de gases de efecto invernadero de 1990.
Todavía falta un largo camino hasta la futurista economía
del hidrógeno.
Soluciones energéticas del futuro
basadas en las realidades de hoy
El sector energético de Finlandia acepta los retos
y asegura su éxito en los mercados globales aplicando
nuevas innovaciones e incorporando los modernos recursos informáticos
a la producción de energía. Las tecnologías
y experiencias acumuladas por la industria y las empresas
también tendrán aplicación en el futuro,
pues todas las formas de energía actualmente en uso
se seguirán empleando. Serán especialmente desarrolladas
las fuentes que no producen emisiones de anhídrido
carbónico, como la energía hidráulica,
la nuclear, la eólica y los combustibles biológicos
domésticos.
El futuro de la industria energética estará
caracterizado por los retos y la diversidad. La energía
del futuro será mucho más que una suma de soluciones
técnicas y ecológicas: un producto de marcas
transnacionales y el acceso a las autopistas de la información.
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